CARTA A UNA AMIGA QUE NOS DEJÓ PARA SIEMPRE (ALEXANDRA PINO)
Querida Alex:
No sabes cuánto nos ha impresionado la noticia de tu fallecimiento a tus amigos y compañeros del Parque, y cómo se nos han saltado las lagrimas y el gran esfuerzo que hemos realizado para incorporarnos al trabajo por la inmensa pena y el dolor que nos produjo la noticia. Hace unos días cuando, con motivo de entregar el parte de baja, nos hacías una visita, en tu querido “Napy”, y en todo el Parque, te encontramos esplendida, alegre, contenta, porque ya te quedaba poco para empezar a trabajar, porque el Parque era tu vida y trabajando en él gozabas, eras feliz, y porque por fin conseguirías lo que querías, encontrarte bien contigo misma. Como suele pasar en estos casos nos resistimos a creer que es cierto, que el luctuoso acontecimiento ha sucedido. Y cuando no hay más remedio que aceptar la realidad de los hechos, sobreviene la sensación desoladora y absurda y te derrumbas, te invade un dolor inmenso como ser humano ante una pérdida irremediable, y tomas conciencia del valor de la verdadera dimensión, precisamente cuando nos falta el bien perdido y sobretodo si se trata de otro ser humano al que de verdad aprecias y sientes que el tambien te aprecia. Por todo ello, Alex, ahora que ya no te tenemos ni te podemos ver con los ojos de los sentidos, solamente nos quedan los sentimientos.
Nunca olvidaré, Alex, las muchísimas ocasiones en las que te preocupabas por mí, estabas siempre muy pendiente de que no hiciera esfuerzos, no cogiera peso, etc., allí estabas tu para hacerlo por mi, yo te lo agradecía, pero nunca lo suficiente, gracias Alex de todo corazón.
Siempre recordaré con cariño, las bromas que te gastaba con tu operación, para darte animos, y tu te reias, luego, despues de la operación, me decias que te habias reido recordandolo.
Eras muy joven, una gran persona, muy buena de verdad, tu sabes que te apreciaba, y sigo apreciándote, siempre estarás en mi recuerdo.
¡GRACIAS POR TU COLABORACION Y CARIÑO!
La próxima vez que nos encontremos hablaremos largo y tendido.
Querida Alex, para los que creemos en la supervivencia del espíritu, en la transcendencia y eternidad del alma, sabemos que tu habitas en otro mundo glorioso cerca de las estrellas, en el reino de los justos, donde ya no existen el tiempo y el espacio. Desde la infinitud de ese universo podrás contemplar nuestro mundo insignificante y materialista, pero desde el cual nosotros siempre te recordaremos con cariño.
Y ahora ya me despido de ti, Alex, hasta siempre, MUCHAS GRACIAS Y RECIBE UN FUERTE ABRAZO DE QUIEN TE APRECIA Y TUVO LA SUERTE DE CONOCERTE, con un verso muy sentido (no se su autor) que quizás suene a oración:
“No te irás, aunque te marches,
que en la memoria estarás, de amigos y compañeros,
que, en inefable recuerdo, te echarán mucho de menos.
Y en ese mundo glorioso donde ahora morarás,
te deseamos, Alex querida, la felicidad eterna
y el disfrute de la paz ”.

Actualizado (Miércoles, 18 de Noviembre de 2009 15:10)


